Por San Blas…

El caracter de un pueblo no existe. Nos diferenciamos más entre vecinos que entre conocidos en La Red.

Las costumbres no lo configuran. Las fiestas terminan convirtiendose superchería cristiana o en desconcertantes excesos colectivos.

¿San Blas?

La ortodoxia eclesiástica, esa en la que ningún cristiano cree, acostumbra, en fechas como hoy, bendecir los típicos cordones para dotarlos de extraordinarios poderes curativo-preventivos.

Cordones de San Blas

Me divierte imaginar semejante atrevimiento (semejante muestra de fetichismo) si de otra secta se tratase. La Iglesia Católica tiene el monopolio de la espiritualidad. Por eso, hoy no cundirá el pánico.

Yo ya me he pasado por Abadiño y he comprado unos pocos cordones mágicos… ¿y tú? ¿ya tienes tu cordón?

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