La elegancia del Kung Fu

Tener Kung Fu significa algo como tener “maestría”. En occidente lo solemos reducir a la maestría en el arte marcial chino de estilo Shaolín.

Europa importa el término de manera accidental. Los occidentales visitan China y observan a los artistas marciales practicar sus habilidades. El público chino celebra su maestría: “Kung Fu, Kung Fu” y los extranjeros asumen así el término. Para entender la ironía, esto es tan erróneo como si los orientales, a la inversa, llamasen “Gol, Gol” al fútbol u “Olé, Olé” a los toros. 🙂

Sucede que las artes marciales son un camino estupendo para alcanzar Kung Fu y en la China tradicional, han jugado un papel muy importante en la religión, la política y la cultura china.

Kung Fu es una lucha contra ti mismo. Es una lucha contra el dolor, contra la pereza, contra la vanidad. Es muy fácil reconocer cuando alguien tiene Kung Fu en algo. ¿Conoces a alguien que pasa horas y horas practicando alguna disciplina? ¿alguien que no protesta, sino que agradece poder esforzarse en esa determinada materia? ¿alguien que sólo actúa por “amor al arte”? ¿alguien que trata de superarse a si mismo pero que desprecia la competición? ¿alguien que rechaza humildemente las comparaciones? ¿cómo lo describes?  ¿entusiasta? ¿apasionado? ¿hacker? 🙂

Para ser feliz, debes encontrar lo que saca lo mejor de ti mismo. Debes rodearte de las personas que sacan lo mejor de ti mismo. La sensación de haber estado distraído, de haber estado concentrado en algo, es una sensación muy placentera. No importa si lo que te gusta hacer no está de moda. No importa si lo que te hace feliz no es impresionante.

Si quieres estar en paz contigo mismo, debes combatir contra ti mismo. Parece paradójico pero es así. Esa es la única batalla. Tú eres tu único enemigo.

Todo esto choca con lo que veo a mi alrededor. La sociedad te invita a conseguir rápidamente el placer y a rechazar el esfuerzo. La modernidad estigmatiza la humildad. Parece ser tan importante disfrutar, como presumir de que disfrutas. Las relaciones humanas se basan en la competición y en la comparación. No importa el camino en el que está una persona, ni los esfuerzos que esté realizando, solo se premian los éxitos.

La elegancia tiene que ver más con la humildad que con chulearse. Todo cuenta en la elegancia: la forma en la que hablas, la forma en la que te sientas, la forma en la que andas, etc. Cuidar las formas no significa cuidar sólo las apariencias. Significa una actitud serena y positiva frente a las cosas. Significa que aceptas con humildad  los retos que lleguen a continuación. Significa que estás dispuesto a sacar lo mejor de ti mismo. No hay razón para presumir por ello o para adoptar una pose chulesca.

Por el contrario, hay gente que va por el mundo con actitud de que te va perdonando la vida. 🙂 Como si tuviera que mostrar (no demostrar) habilidades por falta de retos… Esto tiene mucho que ver con las inseguridades o con los complejos, con los miedos… como si aún no ha encontrado aquello que saca lo mejor de sí mismo…

5 respuestas a “La elegancia del Kung Fu

  1. Bien, Nando, por lo que veo ya estás preparado para un cinturón más alto. Has alcanzado el Templo de la Sabiduría!!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s