De mayor quiero ser niño

No me gusta la plancha. De pequeño mi madre me prohibía acercarme a ella mientras planchaba. Eso era un fastidio. Todo el que haya sido un niño mimoso lo entenderá.

En cambio, con la máquina de coser era diferente. Cuando mi madre se sentaba a coser, yo me encaramaba al respaldo de su silla imaginándome en el último vagón de un tren hacia el lejano oeste. Su traqueteo (el de la ruidosa máquina de coser) me hacía soñar con indios y vaqueros como los que mi padre veía cada tarde en la televisión.

Si pudiesen, los niños sentirían lástima de los adultos. Por lo que nos cuesta ahora soñar e imaginar.
Porque nosotros somos las manos que hacen las sombras chinas y ellos son las luminosas caras boquiabiertas que las miran.
Porque nosotros vemos el truco del mago y ellos alucinan con ser aprendices de la Magia.
Porque a nosotros se nos queda pequeño el decorado, mientras ellos vuelan por los paisajes de los cuentos.

Yo de mayor quiero ser un niño…

2 respuestas a “De mayor quiero ser niño

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